Déficit de progesterona. Descubre lo que tu cuerpo revela sin análisis

progesterona

El valor del diagnóstico clínico en ginecología

Muchas mujeres se sorprenden cuando reciben un diagnóstico sin que se les haya pedido ninguna prueba. “¿Cómo sabes que tengo un déficit de progesterona si no me lo has medido en sangre?”, preguntan. Esta duda es comprensible, pero parte de una idea errónea: no todos los diagnósticos requieren una prueba complementaria determinada. En ginecología, como en muchas áreas de la medicina, el cuerpo habla, y saber escucharlo es esencial.

¿Qué es un diagnóstico clínico?

Un diagnóstico clínico se basa en los síntomas, el contexto, la exploración física y la experiencia médica. Las pruebas complementarias como analíticas o ecografías son herramientas de apoyo, pero no siempre necesarias ni concluyentes.

Por ejemplo, si una paciente refiere pequeñas pérdidas de sangre antes de la regla, siempre en la segunda fase del ciclo, es muy probable que haya un déficit de progesterona. Y esto puede saberse sin necesidad de una analítica hormonal. En este caso, medir la progesterona no suele servir para nada, normalmente hay que hacer pruebas complementarias para descartar otras posibilidades y/o para saber de dónde procede este déficit hormonal.

¿Por qué no siempre pedimos una analítica hormonal?

La progesterona varía mucho a lo largo del ciclo menstrual. Sus niveles dependen del momento en que se mida, y los rangos de normalidad son muy amplios. Incluso una cifra dentro del rango puede ser insuficiente para una mujer concreta.

En estos casos, lo que importa es el patrón clínico: sangrado intermenstrual, síntomas de síndrome premenstrual, historia ginecológica y resultado de la exploración. La cifra en sangre, por sí sola, no suele aportar información relevante.

¿Cuándo sí pedimos una analítica?

Cuando confirmamos clínicamente un déficit de progesterona, podemos solicitar un análisis. Pero no para medir directamente esta hormona, sino para investigar la causa del déficit. Algunas posibilidades incluyen:

  • Baja reserva ovárica: lo que produciría una menor producción hormonal tras la ovulación. Podemos medir en este caso la FSH y el Estradiol del tercer a quinto día del ciclo, con estos parámetros conoceremos la reserva ovárica. También se puede valorar con una analítica de Hormona Antimulleriana, incluso la reserva ovárica podemos verla midiendo folículos antrales en una ecografía en el tercer a quinto día del ciclo.
  • Síndrome de ovarios poliquísticos. Podemos diagnosticarlo a menudo sin necesidad de recurrir a analítica, pero cuando hay dudas podemos comprobar en la analítica algunos hallazgos que nos ayudan al diagnóstico, por ejemplo, podemos comprobar la LH mayor que dos veces la FSH, podemos valorar los andrógenos también.
  • Problemas tiroideos: éstos pueden interferir con la ovulación. Todo lo que interfiere con este proceso puede generar déficit de progesterona.
  • Hiperprolactinemia: altos niveles de prolactina pueden bloquear la ovulación.

La analítica es una herramienta que se interpreta en contexto. Nunca debe sustituir a la clínica (la clínica es todo lo que valoramos a través de la escucha y la exploración a la paciente).

¿Qué función tiene la progesterona?

La progesterona estabiliza el endometrio e impide su descamación precoz. Cuando sus niveles bajan, llega la menstruación. Si hay pérdidas antes de la fecha esperada, puede indicar que la progesterona es insuficiente. También es frecuente que se acompañe de síndrome premenstrual (retención de líquidos, tensión mamaria, alteraciones del estado de ánimo…). El síndrome premenstrual es un diagnóstico eminentemente clínico, no hay una prueba que diga si tienes o no síndrome premenstrual. Lo sabemos porque tienes síntomas (como los ya mencionados) antes de la regla y que desaparecen con o tras la misma como ya conté en este artículo.

Conclusión

No todos los diagnósticos necesitan una prueba para ser válidos. En medicina no tratamos cifras, tratamos personas. Escuchar el cuerpo y entender sus señales sigue siendo, en muchos casos, la herramienta más poderosa para llegar a un diagnóstico preciso. Cuando hay un déficit de progesterona es habitual tener síntomas de hiperestrogenismo, ya que el balance hormonal quedaría a favor de los estrógenos. Aquí te dejo este artículo sobre los posibles orígenes del hiperestrogenismo (entre ellos está el déficit de progesterona)

Si quieres saber más sobre equilibrio hormonal aquí tienes este taller.

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Dra. Miriam Al Adib Mendiri

Ginecología y obstetra

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura.

Actualmente dirige y ejerce como ginecóloga y obstetra en sus clínicas de Madrid, Marbella y Badajoz.

Doctora Cum Laude por la Universidad de Extremadura, autora de libros como Hablemos de vaginas y Hablemos de nosotras, y divulgadora en congresos y medios especializados en salud femenina.

Dra. Miriam Al Adib Mendiri

Ginecología y obstetra

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura. Actualmente dirige y ejerce como profesional en sus Clínicas privadas de Ginecología y Obstetricia ubicadas en Madrid, Marbella y Badajoz. Es autora de los libros ‘Hablemos de vaginas’, ‘Hablemos de nosotras’, y del poemario ‘Mosaico Rojo Negro Blanco’, donde traslada al lenguaje poético los procesos sexuales y reproductivos de las mujeres. Es además divulgadora en Congresos y Jornadas Nacionales relacionados con su actividad y Profesora del Máster en Sexología de la Universidad de Extremadura.