Sesgos de género en medicina: 7 razones por las que la salud menstrual importa (y debe medirse)

Por qué medir la salud menstrual mejora la evidencia y la clínica

Variables de la salud femenina como el ciclo menstrual, históricamente han sido ignoradas en la investigación biomédica, los ensayos clínicos y en la farmacovigilancia. Y estos sesgos de género trascienden a la práctica médica.

Durante años, muchas mujeres han salido de consulta con una frase que duele más de lo que parece: “Es normal.”
Normalizar no siempre es cuidar. Y en salud femenina, esa normalización ha tenido un coste: síntomas minimizados, dudas sin respuesta y una ciencia que, demasiadas veces, no ha medido lo que importa.

El 27 de marzo defenderé en la Universidad de Extremadura (Badajoz) mi tesis doctoral “Estudio sobre el impacto de la pandemia COVID-19 en el ciclo menstrual”, basada en datos de 17.512 mujeres en España. Para mí, este trabajo es un pasito más —pero un pasito con intención— dentro de algo que llevo más de dos décadas haciendo en consulta, formación y divulgación: trabajar por la salud femenina con rigor, y ayudar a erradicar los sesgos de género en la medicina.

¿Qué es el sesgo de género en medicina?

El sesgo de género en medicina no siempre es explícito. Muchas veces es un sesgo de medición, no se miden las variables relacionadas con la salud femenina, y entonces, lo que no se pregunta, lo que no se registra, lo que no se considera “dato clínico” no existe.

Y eso tiene consecuencias muy concretas:

  • Si algo no se mide, no aparece en los estudios.
  • Si no aparece en los estudios, no entra en guías clínicas.
  • Si no entra en guías, se responde con “tranquila, es normal”.

La salud menstrual ha sido, históricamente, una de esas variables “secundarias”. Y sin embargo es un marcador de salud que refleja la interacción entre sistemas endocrino, inmunológico y nervioso, además del contexto vital (estrés, sueño, enfermedad, tratamientos).

Por qué la salud menstrual importa (y por qué no basta con “normalizar”)

Hablar del ciclo menstrual no es hablar solo de “reglas”. Es hablar de:

  • sangrados anómalos,
  • dolor menstrual,
  • patologías que se manifiestan a través de alteraciones en el ciclo,
  • síntomas cíclicos que impactan en el ánimo, el sueño, la energía o la vida sexual,
  • y también de situaciones en las que no hay menstruación pero sí hay síntomas o sangrados (por ejemplo, sangrados en mujeres con amenorrea secundaria).

Cuando una mujer nota cambios y nadie los registra, el problema no es “solo” clínico. Es científico: nos quedamos sin datos.

Lo que aprendimos en estos años: cuando miles lo viven, la ciencia debe medirlo

Durante la pandemia, muchas mujeres comunicaron cambios en su ciclo tras una infección o tras una vacunación. Eso se convirtió rápidamente en una conversación social… pero no siempre en una conversación científica bien medida.

Mi tesis no nace del ruido: nace de una necesidad. Convertir una experiencia ampliamente reportada en información analizable, con rigor y con sentido clínico.

¿Qué he investigado en mi tesis doctoral?

Mi tesis analiza cambios menstruales comunicados durante la pandemia en relación con:

  • la infección por SARS-CoV-2, y
  • la vacunación frente a la COVID-19.

Se estudian variables como:

  • sangrado intermenstrual,
  • cambios en duración del ciclo (retrasos/adelantos),
  • cambios en intensidad/duración del sangrado (más abundante, más escaso, coágulos),
  • dolor menstrual y otros síntomas cíclicos (fatiga, cefalea, irritabilidad, etc.).
  • otros efectos adversos más frecuentes en mujeres

Además, el análisis no se queda en un promedio. Se realiza análisis por subgrupos, porque no todas partimos del mismo punto. Por ejemplo, se consideran perfiles con antecedentes ginecológicos y condiciones que pueden modular el ciclo y los síntomas (como endometriosis o síndrome de ovario poliquístico (SOP)), así como otros factores clínicos relevantes.

Qué puede concluir este estudio (y por qué tiene fuerza)

Este trabajo es observacional. Eso significa que, por diseño, no puede demostrar causalidad individual.
Pero sí puede aportar algo muy valioso: identificar asociaciones, describir patrones, y analizar qué variables se relacionan con qué cambios, especialmente cuando se trabaja con una muestra grande y un conjunto amplio de datos.

Y aquí está lo importante: esta tesis no se apoya solo en “una encuesta”. Se apoya en un enfoque metodológico completo:

  • Tamaño muestral muy amplio (17.512 mujeres), que permite ver patrones con mayor robustez que series pequeñas.
  • Recogida de variables extensa y análisis por subgrupos (por ejemplo, perfiles con endometriosis o SOP, entre otros), para no quedarnos en un resultado “promedio”.
  • Revisión bibliográfica internacional extensa que contextualiza los resultados dentro de la evidencia existente.
  • Plausibilidad biológica: el ciclo menstrual es sensible a modulaciones del eje neuro-inmune-endocrino; por eso estudiarlo ante un gran evento inmunológico y social tiene sentido clínico.

En resumen: aunque un estudio observacional no “prueba” causalidad, sí puede aportar evidencia útil y accionable, generar hipótesis sólidas y reforzar una idea clave: si no registramos la salud menstrual, no podremos cuidarla con precisión.

El mensaje más importante (más allá del titular)

Para mí, el resultado más relevante no es una cifra concreta. Es este:

La salud menstrual debe ser una variable clínica y científica de primer nivel.
No un comentario al final. No un “ya se te pasará”. No una conversación a medias.

Registrar mejor significa:

  • mejor consulta,
  • mejor farmacovigilancia,
  • menos incertidumbre,
  • y más confianza pública basada en datos.

Gracias (y por qué te lo comparto)

Llevo más de dos décadas trabajando en salud femenina y he visto una y otra vez el mismo patrón: cuando algo no se registra, se banaliza. Esta tesis es un paso más para que eso cambie.

No se trata de alarmar. Se trata de medir.
Porque si no se registra, no se puede cuidar.

Gracias a mis directoras de esta tesis: la Dra. Ana Beatriz Rodríguez Moratinos y la Dra. Cristina Carrasco Romero, ha sido una experiencia maravillosa gracias a vuestra encomiable labor <3


Las 7 razones por las que la salud menstrual importa (y debe medirse)

    1. Porque el ciclo es un marcador de salud, no “solo la regla”.

    2. Porque lo que no se registra no existe en la evidencia (sesgo de medición).

    3. Porque sin evidencia no hay guías clínicas claras y se normaliza lo que no debería.

    4. Porque medir mejora la consulta: menos incertidumbre, mejores decisiones.

    5. Porque medir mejora la farmacovigilancia: lo no medido no se puede evaluar.

    6. Porque hay subgrupos (endometriosis, SOP, perimenopausia, amenorrea secundaria) y el promedio no sirve para todas.

    7. Porque existe plausibilidad biológica: eje neuro-inmune-endocrino y sensibilidad del ciclo a cambios sistémicos.

    Publicaciones (PubMed)

    Esta tesis doctoral se apoya en tres artículos revisados por pares e indexados en PubMed:

    1. COVID-19 and menstrual-related disturbances: a Spanish retrospective observational study in formerly menstruating women.
      Frontiers in Global Women’s Health, 2024. DOI: 10.3389/fgwh.2024.1393765. PubMed: PMID 39140011.
      https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39140011/
    2. Factors associated with menstrual-related disturbances following SARS-CoV-2 vaccination: a Spanish retrospective observational study in formerly menstruating women.
      Women & Health, 2025; 65(2):167–181. DOI: 10.1080/03630242.2025.2451360. PubMed: PMID 39819300.
      https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39819300/
    3. Characteristics and health factors influencing menstrual changes after COVID-19 vaccination: A Spanish retrospective observational study in currently menstruating women.
      Women’s Health (London), 2025. DOI: 10.1177/17455057251406958. PubMed: PMID 41408849.
      https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41408849/

    Te dejo este videopodcast de mi canal sobre mitos de la regla: https://www.youtube.com/watch?v=WfxvckSaX4o

    Y este artículo del blog sobre la saludable alternancia cíclica de las mujeres: https://clinicasmiriamgine.com/blog/la-saludable-alternancia-ciclica-de-las-mujeres/

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    Dra. Miriam Al Adib Mendiri

    Ginecología y obstetra

    Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura.

    Actualmente dirige y ejerce como ginecóloga y obstetra en sus clínicas de Madrid, Marbella y Badajoz.

    Doctora Cum Laude por la Universidad de Extremadura, autora de libros como Hablemos de vaginas y Hablemos de nosotras, y divulgadora en congresos y medios especializados en salud femenina.

    Dra. Miriam Al Adib Mendiri

    Ginecología y obstetra

    Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura. Actualmente dirige y ejerce como profesional en sus Clínicas privadas de Ginecología y Obstetricia ubicadas en Madrid, Marbella y Badajoz. Es autora de los libros ‘Hablemos de vaginas’, ‘Hablemos de nosotras’, y del poemario ‘Mosaico Rojo Negro Blanco’, donde traslada al lenguaje poético los procesos sexuales y reproductivos de las mujeres. Es además divulgadora en Congresos y Jornadas Nacionales relacionados con su actividad y Profesora del Máster en Sexología de la Universidad de Extremadura.